Biblioteca virtual fundación la sierra Biblioteca virtual fundación la sierra
Bienvenido a la biblioteca virtual de La Sierra

Primores I

Titulo: Primores I
Publicado: 24 del 01 de 2013

Categorías


Descripción

documento: 

Dentro del análisis del agua en la agricultura de secano, el Documento que hoy presentamos pretende reflexionar sobre la idea generalizada de que la agricultura de Enguera es exclusivamente la de un pueblo de secano que, con sólo cultivos de subsistencia, debió dedicarse a la industria. Don José Mª Albiñana, en el capítulo XXV de su Historia de Enguera, tiene el mismo pensar que el autor del Documento que les presentamos.

Por consiguiente, bajo el epígrafe Primores se hace referencia a varios aspectos de nuestra agricultura que se podría denominar la gran cadena, que no el eslabón perdido, de nuestra historiografía.

En esta primera entrega se hace referencia a 2 de las varias agriculturas que se dieron entre nosotros:
I.- La gran vega del cultivo de primores, es decir, la zona regada por el barranco La Mota en el tramo que, a espaldas de san Antonio de Padua, llega por frente a Divina Pastora y parte posterior de san Juan hasta final de Zalamea.
A toda esa zona se le puede aplicar el pasaje que la novela “Los Héroes de Montesa” asigna a los jardines del Serrallo del castillo de Gramogente ó Garramoxente.

II.- Agricultura de las grandes explotaciones agrarias privadas (privadas por contrapuestas a las del Señor de la Villa como, por ejemplo, Lucena, Toñuna, Navalón, San Jorge, El Huerto de Marzo, etc.).
En este bloque se engloban las explotaciones agrícolas que, bordeando el casco urbano, alcanzaban las tierras que delimitan el barranco del Ral y el del Corcot hasta su unión con el de La Mota.

Estas tierras no siempre se dedicaron al cultivo intensivo de cereales. En efecto, P. Sucías habla de que junto tales cultivos “en años pasados se recolectaban unas 3000 libras de seda cuya cosecha ha desaparecido y produce buenas frutas y legumbres”. El cultivo de la morera será ratificado por Albiñana así como, modernamente, por Ribes Iborra.

Pues bien, de todo este rico perímetro agrícola actualmente sólo podemos identificar lo siguiente:
* restos de las construcciones hidráulicas de las Bodega de doña Teresa, en lo que hoy es la vivienda de los alemanes, en la bajada de san Antón,
* los restos de lo que fuera el molino de viento de La Torreta –pasto de la “Urbanización La Solana”–,
* indicios de que existió la Bodega de Arcona donde hoy luce el almacén de ajos, frente a la Cruz, y
* el recuerdo de la infancia de lo que fuera la explotación agrícola del Huerto de los Frailes, bajo el Instituto y pabellón multiusos, o
* del pozo de Cabezas y el Chorro de Casimiro en el solar donde se detuvo la constructora por mor de la reciente crisis económica, en el camino al Santo.
Del resto ya no podemos hablar. De mi infancia recuerdo el pozo que había y de donde se regaban los frutales y verduras en el huerto de los Cabreras, cuyos chíncholes y demás vendía la señora Rita, y el del Pencar, así como infinidad de ellos que quedaron englobados en los huertos y viviendas, cambiando el sentido de su utilidad agrícola por el uso doméstico o el industrial, como veremos en su momento…

Visualización online



Desarrollo web: Alberto García | Diseño web: Mª José Cuenca