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Estudios XII

Y nuestros septuagenarios continúan por el Camino de Albalat, lógicamente hablando del agua y... las banderías políticas de hace años, muchos años… ¿o fue ayer?
Ya no sabemos qué decirles.
Así que lean y conozcan, poco a poco y con la ayuda de los viejos, si somos así o hemos mejorado...

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El laurel

En nuestro afán por las cosicas de la sierra solicitamos, en su día, unos escritos –conocedores que existían– a su autora: D.ª Carmen Aparicio.
Cuando los tuvo arreplegaus, nos los va dar. ¡Muchas gracias!, le dijimos; y puestos y bien mandaus, recurrimos a quien sabe hacerlo para que remirara aquel material.

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5ª Carta de Miguelico

Muy Sr. mio: M’ alegraré qu’ al recibo d’ estas cortas letras s’ encuentre rebentando de salud, la misma que pa mi deseo por los siglos de los siglos, amen.
Ya habrá notao los pogresos que yo ha hecho en oltogafría...

Si así inicia hoy su carta, ¡imaginen cuál puede ser el final!

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En busca del juego perdido, 1

Hubo un tiempo en que jugar requería de mucha creatividad, y al mismo tiempo sencillez, pues se podía jugar con cualquier cosa. Ese tiempo no está tan lejano, pero visto los avances tecnológicos, parece un tiempo muy distante, pues hoy se juega casi en exclusiva con aparatos electrónicos. En aquel tiempo casi siempre se jugaba en la calle, que era donde todos los chiquillos acudían de forma gregaria y a compartir. Evidentemente en la actualidad hay juegos que se desarrollan en la calle, los de pelota y balón así lo confirman, pero antes casi eran en exclusiva en la calle.

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Serranas, y 4

Con este IV episodio de Serranas damos por finalizada esta serie que, como venimos diciendo, está recogida del periódico El Enguerino.
Esperamos haya sido del agrado de todos poder recordar usos y costumbres de nuestros antepasados tales como la situación del servicio militar en aquellos tiempos, las relaciones y noviazgos, la estructura familiar, etc
Y entre las Gacetillas de este número seleccionamos:

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Estudios XI

Bueno, finalmente logramos convencer a Pepe Cerdá para que retomara sus Estudios.
De momento nos ha prometido cuatro. El de hoy pretende ser una especie de engarce con los que publicamos el curso pasado, pero… no se confíen, pues con él hay que andar con cudiau como diría Luis, su compañero de andanzas.
El caso es que retomamos sus trabajos que, bajo el genéricoEstudios, podemos volver a ofrecer a todos nuestros amigos.

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4ª Carta de Miguelico

Y Miguelico también quiso entrar en el tema de las votás y, claro, tenía su programa con explicitación de promesas incluído… Lean, comprueben y, de paso, sigan mi consejo: lean en voz alta y disfrutaran de nuestra parla.

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3ª Carta de Miguelico

Por tercera vez: ¿Quién es Miguelico? Nosotros, ya lo dejamos escrito, no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que, antes–ahora–siempre, el enguerino es un ser humano muy especial. En cualquier civilización y cultura se establece que el hombre no es como el árbol, es decir: puede trasladarse de un lugar a otro sin dificultad, salir de donde nació y desarrollarse en la nueva ubicación.
Pues, bueno, el enguerino también podrá mudar de ubicación, pero… pero, El Piquet es El Piquet; la Umbría es la Umbría y la Solana es la Solana… ¡y lo demás es un cuento! Que no se atan los perros con longaniza…

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Serranas, 3

Continuamos con el tercer reportaje de la Serie Serranas con el ánimo de que se aproximen a nuestra historia en los albores del siglo XX.

Y como Gacetillas señalamos dos:
La Alcaldía ha dispuesto se proceda al arreglo del piso de las calles de S. José, Santa Bárbara, Rosario y Plaza de S. Pedro. Al efecto, la brigada municipal se ocupa estos días en machacar y repartir convenientemente la piedra que á tanda de villa conducen los carreteros de la población.

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2ª Carta de Miguelico

¿Quién es Miguelico? Sinceramente, ya lo dejamos escrito, no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que tal vez alguno se pregunte por qué esta insistencia sobre nuestra parla. Sencillamente, porque sin ser “activistas”, estamos hasta…, bueno, hasta donde se pueda imaginar, de todos esos ayatolás del cal dir

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