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El macho del tío Perico

Y como prometimos, ahí va el segundo cuento: El macho del tío Perico ¿Quién no recuerda oírlo en su infancia? Con esta presentación, que necesariamente no tiene porqué coincidir en cada uno de sus extremos con la escuchada en labios de nuestros mayores, pretendemos que no se pierda nuestro patrimonio oral/inmaterial –las diferentes formas idiomáticas de hablar: castellano, valenciano, annero y enguerino que se dan en la Sierra y todos comprendemos– recogiéndolo por escrito y dándoles motivos para que lo pongan en sus propios labios ante los atónitos gestos de sus nietos.

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Pasá de la Sara

Dura, sí; muy dura es la pasà que hoy presentamos.
Si la vida de aquella época, en general, era dura o, como algunos quieren: en blanco y negro; en la Sierra, sí en la zona más allá del barranco de La Hoz, era en blanco y negro, dura y... cruda.
El caso es que así vivían algunas familias a mediados del siglo XX.
Pepe Cerdá dudó en entregarnos esta pasà… pero logramos convencerle.
No es conveniente olvidar

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Pasá del majuelo

Hay que reconocer que trabajadores, lo que se dice trebajaores… en mi pueblo siempre los ha habido. Así que a nadie debe extrañar esta pasà, que igual podía referirse al campo como a la industria.
Disfrútenla, que es lo importante; y si surge una sonrisa, por pequeña que sea, no lo duden: consiéntanla, siempre son cardiosaludables

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Pasá de la Sima la vaca

Retomamos la serie de Pasàs, recogidas por Pepe Cerdá. Hoy la titulada “la Sima de la Vaca”, si bien otros la reconocen como “Sima de los despojos” que, aunque con ligeros cambios, viene a ser la misma.
Disfrútenla y, sobre todo, aprendan la moraleja

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La pasà del Perrón

Hoy también presentamos una sola Pasá que, aunque lleva por título el tío Perrón, en realidad debería llevar por título otra bravuconada del tío Lucas.
Sea de ello lo que fuere, lo que parece querer resaltarse es el posicionamiento de la Guardia Civil en aquellos años de la postguerra. Pero, claro… hasta ante ella se plantó, bien que en su inconsciencia, nuestro personaje. Y es que, como bien se viene repitiendo, siempre hay quien a tò gana

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La pasà del Chotero

El autor nos dice que la pasà se la contaron… ¡y será verdad!
Pero el envoltorio… lo que va enrededor de : ixo es de él ¡seguro asegurau!
- Pepe, que se te nota dimasiau
- Que no… que todo me lo han contado. De verdad, hombre; yo sólo redacto, transcribo…
- Vale; tu lo dices y yo… va y no me lo creo. La historia, como excusa… bueno; pero lo demás…

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Dos pasàs

Terminamos el curso pasado diciendo que habíamos comprometido a Pepe Cerdá para que nos diera parte de esas sabrosas historias que andaba recogiendo –espigolando, nos decía–, relativas a aquellos años cuarenta y/o cincuenta del siglo pasado.

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A modo de prólogo, I

Hace escasamente un mes, y en este mismo blog, anunciábamos como novedades les proponemos, al menos, una: un nuevo aunque pequeñísimo espigueo por la obra publicada de un autodidacta muy especial que, si bien podemos catalogar como una más de cierta especie que suele florecer en nuestra Comarca, en este caso adopta importantes matices que esperamos aprecien.

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Poesía: Paco Pérez Martínez

De nuevo volvemos a El Enguerino, en esta ocasión de la mano –mejor, en las imágenes poéticas– de Paco Pérez Martínez.
De él solo nos consta que había fallecido cuando se hace público el florilegio que les presentamos. Nada más: ni su familia ni raíces; ni edad ni domicilio; ni siquiera dónde descansaron sus restos.
Solamente una pista: en el cementerio hay una lápida que indica el reposo de un Pérez Martínez, pero no debe ser nuestro autor.

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Poesía: Braulio Talón Sanmartín

Quién fuera este personaje, a nuestro juicio, no tiene importancia: un enguerino que debió vivir en la calle Santa Bárbara, aunque tal vez por aquel entonces aún la denominaran Placeta del Palacio.
Lo que sí nos gustaría, y no lo echamos en saco roto, es que alguien nos describiera “el personaje”. Sabemos que pertenecía a familia acomodada, que tomó estudios, que debió arrastrar a su amigo y fundador de El Enguerino a la aventura argentina y, sobre todo, que luchó por una Enguera diferente desde, al menos, el periodismo comprometido.

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