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Pasá del majuelo

Hay que reconocer que trabajadores, lo que se dice trebajaores… en mi pueblo siempre los ha habido. Así que a nadie debe extrañar esta pasà, que igual podía referirse al campo como a la industria.
Disfrútenla, que es lo importante; y si surge una sonrisa, por pequeña que sea, no lo duden: consiéntanla, siempre son cardiosaludables

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Pasá de la Sima la vaca

Retomamos la serie de Pasàs, recogidas por Pepe Cerdá. Hoy la titulada “la Sima de la Vaca”, si bien otros la reconocen como “Sima de los despojos” que, aunque con ligeros cambios, viene a ser la misma.
Disfrútenla y, sobre todo, aprendan la moraleja

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La pasà del Perrón

Hoy también presentamos una sola Pasá que, aunque lleva por título el tío Perrón, en realidad debería llevar por título otra bravuconada del tío Lucas.
Sea de ello lo que fuere, lo que parece querer resaltarse es el posicionamiento de la Guardia Civil en aquellos años de la postguerra. Pero, claro… hasta ante ella se plantó, bien que en su inconsciencia, nuestro personaje. Y es que, como bien se viene repitiendo, siempre hay quien a tò gana

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La pasà del Chotero

El autor nos dice que la pasà se la contaron… ¡y será verdad!
Pero el envoltorio… lo que va enrededor de : ixo es de él ¡seguro asegurau!
- Pepe, que se te nota dimasiau
- Que no… que todo me lo han contado. De verdad, hombre; yo sólo redacto, transcribo…
- Vale; tu lo dices y yo… va y no me lo creo. La historia, como excusa… bueno; pero lo demás…

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Dos pasàs

Terminamos el curso pasado diciendo que habíamos comprometido a Pepe Cerdá para que nos diera parte de esas sabrosas historias que andaba recogiendo –espigolando, nos decía–, relativas a aquellos años cuarenta y/o cincuenta del siglo pasado.

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A modo de prólogo, I

Hace escasamente un mes, y en este mismo blog, anunciábamos como novedades les proponemos, al menos, una: un nuevo aunque pequeñísimo espigueo por la obra publicada de un autodidacta muy especial que, si bien podemos catalogar como una más de cierta especie que suele florecer en nuestra Comarca, en este caso adopta importantes matices que esperamos aprecien.

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Poesía: Paco Pérez Martínez

De nuevo volvemos a El Enguerino, en esta ocasión de la mano –mejor, en las imágenes poéticas– de Paco Pérez Martínez.
De él solo nos consta que había fallecido cuando se hace público el florilegio que les presentamos. Nada más: ni su familia ni raíces; ni edad ni domicilio; ni siquiera dónde descansaron sus restos.
Solamente una pista: en el cementerio hay una lápida que indica el reposo de un Pérez Martínez, pero no debe ser nuestro autor.

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Poesía: Braulio Talón Sanmartín

Quién fuera este personaje, a nuestro juicio, no tiene importancia: un enguerino que debió vivir en la calle Santa Bárbara, aunque tal vez por aquel entonces aún la denominaran Placeta del Palacio.
Lo que sí nos gustaría, y no lo echamos en saco roto, es que alguien nos describiera “el personaje”. Sabemos que pertenecía a familia acomodada, que tomó estudios, que debió arrastrar a su amigo y fundador de El Enguerino a la aventura argentina y, sobre todo, que luchó por una Enguera diferente desde, al menos, el periodismo comprometido.

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En busca del juego perdido, 3

Continuamos nuestra programación y seguimos con la recopilación y publicación de nuestros Juegos Perdidos. Hoy traemos a consideración el conocido como Pies quietos, recopilado por José Fco. Torres Martínez, junto con la preciosa foto prestada de Bolbaite.
No es necesario insistir que quien recuerde haber practicado alguno en su infancia, que ha practicado en estas Pascuas, tiene nuestra web a su disposición.
Esperamos ir haciendo acopio al igual que, en su momento –y en ello continuamos–, con los Contetes. Así que ánimo y a escribir…

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Estudios XIV

Y, como era de esperar, con este episodio finaliza la requisa que le hiciéramos al autor.
Lo bueno, porque no todo tiene siempre que ser malo, es que nos deja la puerta abierta para, en otro momento, retomar unas cuantas pasàs en vez de los paseos pues, tal como finaliza este XIV Estudio, deja la puerta abierta para hacer pública –bien que una vez desidentifique [¿se puè dir axí?] los presonajes– una larga colección de pasàs de los años cuarenta, que ha ido arreplegando –otros dirán, espigolando – por esas calles y caminos de Dios…

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