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Primores I

Dentro del análisis del agua en la agricultura de secano, el Documento que hoy presentamos pretende reflexionar sobre la idea generalizada de que la agricultura de Enguera es exclusivamente la de un pueblo de secano que, con sólo cultivos de subsistencia, debió dedicarse a la industria. Don José Mª Albiñana, en el capítulo XXV de su Historia de Enguera, tiene el mismo pensar que el autor del Documento que les presentamos.

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Primores, y II

Siguiendo con la agricultura del secano enguerino, más en concreto el apartado denominado Primores, hoy lo finalizamos precisamente con el apartado:

III.- Primores agrarios en tierras rojas

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Bodegas de vino

Hasta este instante, dentro del tema genérico de “Puntos de agua en el secano enguerino”, hemos publicado exclusivamente aquellos que hacen referencia a La Vall, bien sean para consumo o para uso agrícola.
Con todo, así como el tema relativo al consumo sí quedó finalizada su publicación, los puntos de agua para uso agrícola no está finalizado; de hecho queda recorrer aquellos de la zona denominada Cañà L’Hinojo, los englobados bajo el genérico agricultura de subsistencia y, finalmente, el tema de las perforaciones en el siglo XX.

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Molinos de harinas

El autor del trabajo establece de inicio que comenzó a trabajar en el tema de los molinos de harinas porque, “dada la enorme proporción de terreno cultivable de la Comarca destinado a sementera y más concretamente a campos de trigo, en la actualidad no resulta fácil encontrar restos de la existencia de molinos que permitieran transformar dicha gramínea en comestible, tanto a nivel de autoconsumo como de incremento de valor, gracias a la existencia de artefactos que facilitaran la molienda…”

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Hornos de pancocer

“Entre nosotros la panificación, entendida como operación de convertir la estructura de la harina en la masa panificable, se realizaba en cada casa, lo que era lógico en razón no sólo del número y condición de las bocas sino, especialmente, de la gramínea de que se disponía para realizar la masa panificable: trigo, centeno, maíz, cebada, etc.

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El arco de los abrevaderos oficiales

Algo difícil de comprender para quien visita Enguera e, incluso, para sus mismos habitantes es que los terrenos cultivables del término, excluidas las vegas de los caseríos, eran dos masas de tierras de labrantía, a saber:
1.- La Vall, cuyo perímetro venía delimitado por el río Mínguez, que desde su mismo inicio lo conocemos como “La Rambla”, y
2.- La Cañá L´Hinojo, que es la vega que, nacida en el Pocico de dicho nombre, discurre por Almas, Faracuat y Saytón para desembocar en los llanos de Chella y L’Albufereta de Anna.
El resto eran pastos.

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Otros puntos de agua en la Redonda

Comenzamos esta segunda entrega que hace referencia a las construcciones hidráulicas que, sin ser de uso exclusivo, sí tenían una utilidad predominante para los ganados. A ello nos lleva la afirmación que hicimos en la entrega anterior relativa a la “ganadería de engorde”.

En efecto, para el conocimiento de cabezas que pastaban, la cita más explícita corresponde a Cabanilles, tan denostado por algunos, quien escribiera que en Enguera existían yeguadas, al establecer que más de 15.000 cabezas pastan en lo inculto, sin contar cuatro hatos de yeguas.

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Tintorerías

Cuando los no entendidos oímos hablar de tinte, inmediatamente lo relacionamos con aquellas operaciones relativas al cambio de color de un elemento. Precisamente por ello y para que apreciemos el trabajo de aquellos antepasados nuestros, que fueron conocidos como tintoreros, debemos tener en cuenta que, de normal, comprende dos actividades, a saber: las relativas al lavado y las relativas a la coloración de un artículo.

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La leche y sus derivados

Seguro que alguna vez te habrás preguntado cómo se las arreglaban nuestros abuelos con la leche que debía producirse en gran cantidad en la Sierra, pues los datos de que se disponen hablan de grandes cantidades de cabras, ovejas y vacas.
El autor no llegó a conocer aquella época, sino la de los años 40 del siglo pasado y, en referencia a ella escribe, entre otras cosas, lo siguiente:
“También llegué a conocer, e incluso participé activamente, aquella costumbre de tener una o varias cabretas en régimen, diríamos, de una especie de pupilaje. Me explico, atendiendo a mi propia experiencia.

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