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Fragmentos de cartas: de Luz a…

Nueva serie: Fragmentos de cartas.
Poco sabemos de su autor –Cito– ni de sus personajes. Pero, pensamos, que es conveniente recoger la serie por cuanto refleja un contrapunto en la sociedad enguerina de la primera década del XX.
La serie la componen varias entregas que hemos agrupado en torno a la escritora, a saber: Dulce, Paz y Luz, que es precisamente con la que iniciamos la serie.
Deseando puedan ayudarles a comprender en su globalidad la sociedad de aquella época, nos resistimos a mantener estas cartas ocultas.

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Intereses locales: El ferrocarril, I

Otra nueva serie y… ¡qué serie!
Andamos presentándoles qué pensaban nuestros paisanos de aquellos años; sí, de los primeros años del siglo XX. Nosotros solo pretendemos ponerles delante de aquellos enguerinos para que sean ellos quienes hablen; bueno… nos lo digan por escrito.
Esta serie narra, bien que periodísticamente, cómo ni a la tercera va la vencida: el ferrocarril por tercera vez –sí, hubo hasta una tercera intentona– fue rechazado… y no decimos más. Lea cada cual lo que diferentes autores contemporáneos a tales hechos nos dejaron escrito.

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Decadencia de Enguera

Otra nueva serie que iniciamos, de cinco editoriales del semanario El Enguerino, con idéntico título: Decadencia de Enguera. Están fechados entre el 19 de septiembre –el que hoy hacemos público– y el 5 de diciembre del año 1908.
En todos y cada uno de los cinco episodios adjuntamos las gacetillas correspondientes, así como las referencias a las Sesiones del Ayuntamiento, si las hay.

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6ª y última Carta de Miguelico

En fin, que todo lo bueno se acaba… hasta las Cartas de Miguelico… ¡en nuestra parla!
Y fue una pena: ya no volveremos a leer aquello de manero ni cómo, por el desuso, había quedado la mesa del Repeso. Y claro, aquellos lodos trajeron estos lodos. Se acabaron las prosesiones y, lo que es peor, ni el ayuntamiento ni el comercio han vuelto a levantar cabeza en la capital del distrito.

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5ª Carta de Miguelico

Muy Sr. mio: M’ alegraré qu’ al recibo d’ estas cortas letras s’ encuentre rebentando de salud, la misma que pa mi deseo por los siglos de los siglos, amen.
Ya habrá notao los pogresos que yo ha hecho en oltogafría...

Si así inicia hoy su carta, ¡imaginen cuál puede ser el final!

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Iniciativas plausibles

“Al cabo de los años mil, las aguas van por donde solían ir”, refrán que nunca pudo estar mejor aplicado que en esta ocasión, pues despues del transcurso de muchos años que en colaboración con mi hermano Pepe ocupéme en Las Provincias de la conveniencia del alumbramiento de aguas que en gran cantidad deben discurrir por el subsuelo del término de Enguera, ahora veo complacido…
Así iniciaba D. Pedro Sucías esta colaboración, entre otras muchas, en el nº 65 de El Enguerino allá por el año 1.909.

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Serranas, y 4

Con este IV episodio de Serranas damos por finalizada esta serie que, como venimos diciendo, está recogida del periódico El Enguerino.
Esperamos haya sido del agrado de todos poder recordar usos y costumbres de nuestros antepasados tales como la situación del servicio militar en aquellos tiempos, las relaciones y noviazgos, la estructura familiar, etc
Y entre las Gacetillas de este número seleccionamos:

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4ª Carta de Miguelico

Y Miguelico también quiso entrar en el tema de las votás y, claro, tenía su programa con explicitación de promesas incluído… Lean, comprueben y, de paso, sigan mi consejo: lean en voz alta y disfrutaran de nuestra parla.

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3ª Carta de Miguelico

Por tercera vez: ¿Quién es Miguelico? Nosotros, ya lo dejamos escrito, no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que, antes–ahora–siempre, el enguerino es un ser humano muy especial. En cualquier civilización y cultura se establece que el hombre no es como el árbol, es decir: puede trasladarse de un lugar a otro sin dificultad, salir de donde nació y desarrollarse en la nueva ubicación.
Pues, bueno, el enguerino también podrá mudar de ubicación, pero… pero, El Piquet es El Piquet; la Umbría es la Umbría y la Solana es la Solana… ¡y lo demás es un cuento! Que no se atan los perros con longaniza…

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La Enguera eterna

Al recopilar el documento, tomando varios números de El Enguerino de 1909, quien lo hizo no pudo sino exhalar, desde lo más profundo de sus entrañas, su recuerdo en versión local al más notable de los vicios nacionales: la envidia con... ribetes políticos.
Por nuestra parte queremos destacar un aspecto que, por oculto u ocultado, no deja de ser novedoso: en la industrial Enguera de cambio de siglos no todo era industria lanera.

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