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El milagro del castillo de Locubin

¿Sabías que para el autor de esta historia no cabe escribir la Historia de La Sierra? El caso es que estaba bien documentado.

En efecto, tan documentado estaba que afirma en la introducción lo siguiente: … no es nuestro propósito emular aquellos enguerinos ilustres, como Don Pedro Sucías, o Don José Mª Albiñana, que con erudito afán trataron de investigar el pasado de nuestra villa. Ahí están sus documentados escritos en los que puede admirarse el meritísimo esfuerzo para poner a flote una verdadera entelequia…

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La bufalaga

La Bufalaga o Thymelaea tinctoria es una especie de planta leñosa perteneciente a la familia Thymelaeaceae.
Se la describe afirmando que es una mata ramosa, con tallos desnudos de hojas hacia su parte basal y cubierto, como las hojas, de una pilosidad suave con tacto como de terciopelo.
Al parecer esta variedad de las timeáceas es nativa de la región mediterránea occidental y, en España, se distribuye por Alicante, Castellón, Gerona, Lérida, Tarragona y Valencia donde vive en matorrales sobre sustratos básicos secos de naturaleza caliza.

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El Enguerino

Como ya habrán apreciado la predilección de los componentes de la Redacción por Fernando Palop es algo enfermizo, aunque tenga su “aquel”.

En efecto, hay que comprender que la soltura y facilidad de redacción que tiene subyuga. La riqueza de vocabulario y calidad de su anecdotario, así como su vaga cultura es algo que desborda a quien se aproxima a sus colaboraciones en la revista Enguera.

El episodio que hoy reproducimos, El Enguerino, es buena muestra de todo lo anterior. Lo inicia con la cita de don Benito Pérez Galdós:

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López

Pues ya hemos podido encontrar referencias sobre el tal Sr. López, del que nos escribieron ¡y qué escritos! Enrique Aparicio Nager, en 1970, y Fernando Palop Fillol, en 1974.
Tras no pocos intentos llegamos a la conclusión de que el tal Sr. López debió ser super conocido en la Enguera de los años 20, 30, 40 y 50 del siglo pasado. Unas y otras, vecinas de la calle Santa Ana o San Antonio de Paula, nos fueron conduciendo hacia vestigios de su existencia entre nosotros.

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Tres culpables y un parte médico

En 1978 Fernando Palop deleitaba a los lectores de la Revista Enguera con este precioso y “novelesco” relato. La Mujer, el Marido y el Camillero son los tres personajes de esta divertida parodia. El parte médico pondrá las cosas en su sitio.

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El Cine Chimo

No creo que muchos recuerden todavía que, en la conocida como Placeta’l Palacio, había un edificio que había sido el palacio del señor de la Villa.
En dicho edificio fueron ubicándose con el tiempo, y aún de forma simultánea, un bar, un teatro, un salón de baile y/o de juegos de mesa… pero, a los efectos que nos ocupa, destacaba el salón de cine o de teatro o de ensayos y conciertos de la banda de música.

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Los Semovientes

"Cosas del campo, amigo Columela!... ¿Sabes? En mis días juveniles solían despertarme al amanecer el rodar de los carros y el amblar de las caballerías que salían para el tajo.
En el huerto de los frailes –recuerdo– cantaba entonces un ruiseñor, que ya no ha vuelto a cantar…, y callaba cuando sentía acercarse el son de coco hueco de los cascos.

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Zapatero Remendón

Tenía en su garganta un jilguero, y la maestría de sus manos convertía su oficio en arte. Para cantar, a falta de buena guitarra, se acompañaba con el sonido del martillo al golpear sobre las suelas por remendar. Se puede decir, sin faltar a la verdad, que Rafael aupó la autoestima de los zapateros remendones hasta cotas nunca alcanzadas hasta entonces. El tal oficio de zapatero remendón, socialmente, estaba reservado, y bien visto, para hombres con algún tipo de minusvalía física, y que pertenecieran a la clase social más marginal.

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Vacaciones años 50

Durante la década de los cincuenta del pasado siglo XX, los trabajadores por cuenta ajena en las industrias, tenían derecho a diez días de vacaciones, siempre que su situación como trabajador estuviese legalizada en la empresa. En ese periodo vacacional, que debía de ser de descanso y no lo fue tanto para muchos, estaban incluidos los domingos y los festivos que cayeran en esas fechas.

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… a lavar al río

Mientras contemplaba con emoción el transcurrir del acto, llegaron a mi memoria recuerdos que en mi niñez sucedieron ... Recuerdos de hechos reales, al menos eso quiero pensar yo, aunque tal vez solo sean obra de mi fantasía influenciada por el ambiente reinante … y mi propia emoción.

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