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Los Semovientes

"Cosas del campo, amigo Columela!... ¿Sabes? En mis días juveniles solían despertarme al amanecer el rodar de los carros y el amblar de las caballerías que salían para el tajo.
En el huerto de los frailes –recuerdo– cantaba entonces un ruiseñor, que ya no ha vuelto a cantar…, y callaba cuando sentía acercarse el son de coco hueco de los cascos.

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Zapatero Remendón

Tenía en su garganta un jilguero, y la maestría de sus manos convertía su oficio en arte. Para cantar, a falta de buena guitarra, se acompañaba con el sonido del martillo al golpear sobre las suelas por remendar. Se puede decir, sin faltar a la verdad, que Rafael aupó la autoestima de los zapateros remendones hasta cotas nunca alcanzadas hasta entonces. El tal oficio de zapatero remendón, socialmente, estaba reservado, y bien visto, para hombres con algún tipo de minusvalía física, y que pertenecieran a la clase social más marginal.

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Vacaciones años 50

Durante la década de los cincuenta del pasado siglo XX, los trabajadores por cuenta ajena en las industrias, tenían derecho a diez días de vacaciones, siempre que su situación como trabajador estuviese legalizada en la empresa. En ese periodo vacacional, que debía de ser de descanso y no lo fue tanto para muchos, estaban incluidos los domingos y los festivos que cayeran en esas fechas.

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… a lavar al río

Mientras contemplaba con emoción el transcurrir del acto, llegaron a mi memoria recuerdos que en mi niñez sucedieron ... Recuerdos de hechos reales, al menos eso quiero pensar yo, aunque tal vez solo sean obra de mi fantasía influenciada por el ambiente reinante … y mi propia emoción.

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Canuto Delgado

Le otorgo el nombre de Canuto, por ser hoy, día 18 de Enero festividad de este santo, cuando empiezo a escribir esta narración. Es cierto el hecho que cuento, pero he de advertirles que está lleno de imaginación y fantasía. Y lo de Delgado, es por su aspecto enjuto y de poca masa corporal. Así pues, ya decidido el nombre con su apellido correspondiente, me ocuparé en presentar, e intentar explicar, una gesta que puede medir su grado de afición por la música.

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