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La Enguera eterna

Al recopilar el documento, tomando varios números de El Enguerino de 1909, quien lo hizo no pudo sino exhalar, desde lo más profundo de sus entrañas, su recuerdo en versión local al más notable de los vicios nacionales: la envidia con... ribetes políticos.
Por nuestra parte queremos destacar un aspecto que, por oculto u ocultado, no deja de ser novedoso: en la industrial Enguera de cambio de siglos no todo era industria lanera.

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Uvas en aguardiente

Dice Voltaire que nuestro Quijote "se inventa pasiones para ejercitarse"; yo no haré lo mismo. El que escribe no se va a inventar nada, bueno casi nada de lo que aquí va a contar. Creo que la pasión sustituye en nuestro devenir ilustre o anónimo a cualquier otra fuerza del tiempo y de los hombres. Sin ánimo de ejercer como historiador, no busco el rigor histórico. La historia y los cronicones están muchas veces, demasiadas, llenos de fantasía.

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Albertito

Nuestro autor continúa con la historia de Ramón, el indiano que prosigue de esta manera:
Seguro que a alguno de vosotros le hubiera gustado estar alguna vez en un Salón de Baile. Uno de esos locales que abundaban por todas partes antes de la aparición de las discotecas. El acordeón, el piano, violines, orquestinas y vocalistas… Pantalón a rayas bien planchado, corbata y cuello-duro ellos, collares y tacón alto ellas… Unos locales que invitaban a la intimidad, al amor ocasional. Su escasa y selectiva luz…

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El Apostolado de José Garnelo

En octubre del 2.013 Amigos del Museo Garnelo de Montilla promovieron el envidiable evento de montar una magna exposición con la totalidad del “Apostolado” que don José Garnelo y Alda pintó en 1.929 con destino a la Parroquia de Santiago de Montilla.
En evento se producía con motivo de las obras de restauración en el templo y consistió, por una parte, en que los lienzos de Garnelo abandonaban su lugar habitual para ser expuestos temporalmente en el Museo que la ciudad tiene dedicado al que fuera “maestro de pintores”.

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Ramón el Indiano

Ramón y su amigo Lucas, compañeros de aventuras allá en la lejana Argentina, a su regreso a la tierra natal, montaron un local de juego y alterne en una importante vía de comunicación, especializado en baile de tangos y milongas. Allí pensaban pasar unos años tranquilos antes que la edad les retirara de la vida activa. El negocio iba bien, y ellos estaban contentos.

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Lobo

Emilio Marín inicia su relato con estas frases tan rotundas sobre la Hispania profunda. Escribe:

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Los dineros del Capitán

Apenas el sol mancha de luz los verdes naranjales, las cornetas, tocando a Diana, despiertan a la perezosa tropa, y rompen el silencio de la mañana. El clarín mañanero, espanta y aleja a los cuervos que carroñean despojos, dejados por los soldados y el carro que trasporta la basura de comedores y cocinas, durante todo el día por la explanada de la instrucción.
El sentir, el estilo, el buen decir de Emilio Marín rezuma en cada línea de este escrito, tan contradictorio como vivencial.
Léanlo pausadamente y nos lo agradecerán

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A la atención de Don Julián

Uno de los primeros párrafos Emilio Marín, autor de este Documento, establece:
Cuando conozca la circunstancia en que yo conocí hechos, obras y milagros de V. E., entenderá que no soy yo el primero que ha sacado a la luz pública lo aquí descrito. Lo que aquí voy a contar lo supe de primera mano, de una fuente bien informada. Esto es, de alguien, que, según él, estuvo presente en el lugar de los hechos. Por ello, de antemano, me acojo a su benevolencia.

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Cazador

Ezequiel apenas ha conseguido dormir en toda la noche, y se levanta con un fuerte dolor de cabeza, y en esa ocasión no es por culpa de los ronquidos de su mujer. Felisa y él hace tanto tiempo que comparten almohada, que aquello lo tiene superado y asumido. Cree, infeliz, que sin aquellos rítmicos, y acompasados ronquidos, no podría dormir ninguna noche, al menos en aquella cama.
Lo que le ha mantenido en vela durante toda la noche, es la desazón que le invade la víspera cuando tiene planeado salir de caza. Aquella era una obsesión…

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